Mi primera experiencia como madre fue un poco dolorosa: llegué al término del embarazo con una dilatación de sólo 5 centímetros y con contracciones cada cinco minutos; estuve 33 horas esperando dilatar más, pero no pudo ser. Durante las 3 horas siguientes a la espera estuve anestesiada con peridural para seguir el trabajo de parto. No resultó, por lo que mi médico decidió operar. Por supuesto, yo tenía un miedo terrible. Pero cuando vi a mi bebé, que hoy tiene 3 años y 3 meses, me olvidé de todo.
Dieciséis meses más tarde nacieron Sara y Agustina, que son gemelas y tienen un año y diez meses. Sabía que el parto sería también por cesárea, pero lo que no sabía era que iban a ser gemelas. La recuperación fue más fácil que con el embarazo anterior. Trece meses después nace mi cuarta hija, que hoy tiene nueve meses y medio, también por cesárea. A las cinco horas de haber nacido, yo ya caminaba por toda la habitación, algo que con los demás partos no me atreví a hacer. Mis experiencias fueron satisfactorias y me siento madre en todo el sentido de la palabra. Jamás tuve la vivencia de ser inútil por no poder dar a luz a mis hijos en forma natural. Espero que mi carta ayude a esas madres que no tienen el mismo sentimiento.
Como en todos los órdenes de la vida, lo natural es ideal. Pero comparto plenamente tus conceptos. Insistiré una y otra vez que el embarazo dura 9 meses, el parto sólo unos instantes y el hijo toda una vida. Aunque hay padres que exageran la importancia de la forma en que se debe dar a luz. Sin embargo, no existe ningún estudio serio que pueda -científicamente y con control “a doble ciego”- poner en evidencia diferencias sustanciales en la evolución y desarrollo de los hijos según haya sido el tipo de parto.
Insisto: lo natural es mejor. Pero, ¿qué hacer cuando alguien no puede? ¿Por qué se debe denigrar, denostar y segregar a una madre que no ha podido dar a luz naturalmente? ¿O, peor aún, por no poder amamantar a su hijo luego de haberlo intentado con seriedad? Curioso: quienes más dicen defender los derechos individuales no toleran que otros sean -o no hayan tenido más remedio que ser- diferentes a la hora de dar a luz o amamantar.
Lamento que hayas tenido que pasar por tantos trances para tener a tus hijos. Estoy seguro de que hubieses preferido partos naturales y hasta sin episiotomía. Gracias por el apoyo moral que das a tus pares. De la lectura de tu carta puedo inferir que debes ser una madre “con todo gusto y placer”. Mucha suerte en la aventura de criar hijos.
PadresHoy