• El natatorio debe estar cercado con tejido de malla chica o con paredes, con puertas firmes y seguras. Tanto la pared como el tejido deben tener una altura de por lo menos tres metros.
El cercado debe estar retirado de los bordes del natatorio unos dos o tres metros. Las escaleras tienen que ser seguras, de fácil empuñadura y con goma pegada en los peldaños para evitar resbalones.
• Si hay iluminación, los cables serán aéreos; en tanto que las llaves de encendido y apagado del sistema eléctrico estarán fuera del cercado de seguridad.
• El borde y los costados de la pileta deben ser antideslizantes. No se les permitirá a los concurrentes que corran o luchen ni que jueguen bruscamente en el agua o fuera de ella.
El agua debe ser cristalina; las personas tendrán que usar gorro y los chicos, aunque sepan nadar, no deben permanecer ni entrar solos a la pileta: siempre lo harán acompañados por un adulto.
• Se debe colocar una soga para que los chicos sepan hasta dónde deben llegar. Es preferible que a los más grandes el agua les dé por el ombligo, y no que a los más chicos les llegue a los hombros. Objetivamente, la soga debe estar colocada a la altura del pecho de los más chicos.
• Para mayor seguridad, se puede colocar en la parte baja una soga o una red. La soga debe estar agarrada a los bordes por la superficie; la red, en cambio, cruzará la pileta y se enganchará en los bordes y en el fondo.
Ni adentro ni afuera deben existir bordes filosos; hay que tener en cuenta que la piel se ablanda con el agua y es fácil cortarse.
Todas las precauciones son pocas
• La pileta ha de contar con una o dos roscas salvavidas, con una soga de tres metros atada a ellas para que, en caso de emergencia, puedan ser alcanzadas desde afuera por cualquier persona.
• En ningún caso las roscas salvavidas deben usarse para jugar.
La pileta tiene que tener perfectamente marcada una línea de color rojo en la zona de un metro veinte de profundidad. Dicha línea debe cruzar todo el natatorio, por el piso, y subir por las paredes para terminar fuera del agua.
• La profundidad de la pileta debe leerse claramente. Los números se escribirán -cada tres metros de distancia- en el borde superior.
• Cuando se usa trampolín, queda anulado ese espacio para nadar.
El adulto que permanezca con los chicos durante su estada en el natatorio, jamás debe abandonar el lugar ni darle la espalda a la pileta mientras los niños permanezcan en el agua. El descuido de un segundo puede ser fatal.
• Simpre hay que mirar a los chicos cuando nadan por debajo del agua. No es aconsejable que lo hagan a lo largo de más de cinco metros, pues corren el peligro de perder el conocimiento.
• Los mayores no deben nadar con los niños en la espalda, menos aún si los pequeños no saben nadar.
Es preferible que el niño aprenda a nadar antes de que quede traumado para siempre con el agua. No todas las personas tienen la capacidad de enseñar por más que sepan natación.