Protege de accidentes al bebé y da cierta libertad a los papas. Pero el pequeño no debe permanecer demasiado tiempo dentro de él.
Si el corralito es grande, cumple las normas de seguridad y se lo coloca fuera del alcance de enchufes, radiadores y otros peligros, resulta muy útil en el caso de que los padres estén ocupados. En este espacio, el bebé está seguro, puede realizar ejercicios interesantes y tiene los juguetes al alcance de la mano.
Para que no se sienta abandonado, el corralito debe colocarse donde estén los padres. Además de hablar al niño, conviene dedicar algunos minutos a jugar con él. Lo que nunca se debe hacer es transformar el corralito en residencia permanente, y menos aún dejarlo dormir en él.
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