Está de más decir que los exámenes médicos de rutina en los que se incluyen los análisis de sangre y las ecografias se entienden como los cuidados imprescindibles para un buen embarazo. Sin embargo, es cada vez mas frecuente el caso de los partos prematuros con todo el riesgo que ello implica para el bebé y también para la parturienta. Y en esto quizás tenga que ver el exceso de cuidado y de información de posibles complicaciones que recibe la futura mamá durante las revisaciones de rutina.


La consulta
La futura mamá, sobre todo la primeriza, suele sentirse abrumada por demasiadas pruebas a las que se la somete para “su cuidado”. La realización de tantas ecografías y análisis pueden contribuir a la intranquilidad de laembarazaday más de una vez salen asustadas de la consulta o demasiado emocionadas ante la experiencia de sentir ese latido rápido y chiquito de su bebé en la ecografía. Por otra parte, algunos médicos se ven en la situación de explicar con todo detalle los problemas potenciales que pueden producirse durante el parto. Y esto produce un efecto negativo sobre el estado emocional de la futura mamá y también del bebé. O sea, que, se pretende informar y lo que se logra es el miedo.

Otros factores
En estos tiempos modernos y muy acelerados, la mujer accede a toda clase de actividades y le parece que puede hacer todo al mismo tiempo, quizás sin entender que al embarazo también hay que dedicarle tiempo.

Lamentablemente, como el cronograma de licencias por maternidad señala cuarenta y cinco días antes del parto y una cifra igual de días para después del nacimiento del bebé, muchas mujeres trabajan casi hasta el día del alumbramiento para reservarse el mayor tiempo posible con su hijito.




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